La última semana de julio 2018, en Nairobi, se procedió a la revisión de un proyecto de dos años que será financiado por Fundación Bill y Melinda Gates y dirigido por el Instituto Internacional de Investigación Pecuaria para promover la ganadería mundial Advocacy for Development (GLAD).

La iniciativa nace bajo el contexto de las oposiciones que tiene la actividad pecuaria a nivel mundial, quienes trabajan en “ganadería para el desarrollo” luchan en contra de la retórica acelerada contra la ganadería que se ha venido gestando por diferentes medios internacionales, países ricos, entre otros.

La posición anti-ganadera, está dejando de lado la importancia que representa esta actividad económica para las comunidades más pobres del mundo como elemento central de medio de vida y la vida misma. La consideración ambiental parece estar dejando de lado las realidades locales que dependen de actividades económicas pecuarias como fuente principal de ingresos.

Lo que ayudaría sería entender que todos estamos interconectados, y que (realmente) tenemos todos los recursos necesarios para apoyar tanto al planeta como a todos sus pueblos. Si podemos aceptar, por ejemplo, que el bajo consumo de calorías y nutrientes -con sus efectos perjudiciales para toda la vida y la salud humana, la productividad y el bienestar- es un problema que merece nuestra atención mundial y nacional como el consumo excesivo de los alimentos y su impacto en la salud y otros impactos, entonces al menos tenemos un buen comienzo para diálogos políticos inclusivos sobre nutrición.